domingo, 16 de mayo de 2010

FAMILIA, SOCIALIZACIÓN Y EDUCACIÓN

Tema 3. FAMILIA, SOCIALIZACIÓN Y EDUCACIÓN

1.- El concepto de institución y de familia
2.- Estilos de socialización familiar
3.- La relación familia-escuela





1.- EL CONCEPTO DE INSTITUCIÓN Y DE FAMILIA

1.1. Definición, tipos y características de las instituciones

1.1.1. Definición de institución

Como las demás especies animales, el ser humano está sujeto a una serie de necesidades que debe satisfacer como condición para su supervivencia. Sin alimentos o sin abrigo los seres humanos no podríamos subsistir. Como especie, necesitamos también reproducirnos. Pero a diferencia de las demás especies animales, los seres humanos atendemos estas necesidades de modo indirecto, es decir, mediante la cooperación con los demás, en el caso de una sociedad organizada.
En virtud del hecho de que estamos dotados del lenguaje articulado y de la capacidad de pensar en términos simbólicos y abstractos, podemos acumular y transmitir a los demás experiencias en relación con nuestra forma de resolver los problemas derivados de la satisfacción de estas necesidades. Esta es la función esencial de la cultura. Todas las sociedades poseen una herencia acumulada de conocimientos, valores y reglas de conducta que se transmiten de generación en generación, y que permiten desarrollar formas indirectas de cubrir las necesidades económicas y regular las relaciones sexuales y la procreación.
Al conjunto de pautas de comportamiento, recurrentes y estables, que tienen como finalidad específica satisfacer cada una de estas necesidades, se le denomina institución. Existen instituciones económicas, educativas, familiares, recreativas, políticas, religiosas, etc. En este sentido, una institución es un segmento de la cultura. La cooperación entre los individuos (y grupos) a que antes aludíamos, se encauza a través de los roles, que son las unidades básicas en una institución social. Una institución es un racimo coherente de roles y status que cristalizan en el desempeño de una función social relevante.
Obtenemos el siguiente cuadro donde se pone en relación los imperativos culturales con las respuestas en forma de institución, siguiendo, en parte, a Malinowski.

Cuadro 3.1. Imperativos funcionales y las respuestas institucionales
IMPERATIVOS FUNCIONALES RESPUESTA (Instituciones)
Producción de bienes de consumo Economía.
Prescripción de la convivencia. Control social.
Formación del material humano. Educación.
Definición de la autoridad y el poder. Organización política.
Reproducción y cuidado de los niños. Familia.

1.1.2. Tipos de instituciones

Algunos sociólogos distinguen entre instituciones primarias (o básicas) e instituciones secundarias (o subsidiarias):

a) Instituciones primarias. Son aquellas que cumplen funciones que se suponen esenciales para la supervivencia del individuo y del grupo como tal y que, por tanto, poseen un elevado grado de universalidad y fuerza vinculante para el individuo. Las instituciones económicas o familiares, son de este tipo.

b) Instituciones secundarias. Se refieren a instituciones parciales y menores que, o bien se refieren a funciones no esenciales, o bien se agrupan en torno a las instituciones básicas para desarrollarlas o complementarlas. No nos la tenemos que encontrar en todas las cultura, de ahí su gran variabilidad; ni tampoco tienen que estar todos los miembros de una determinada cultura participando de ella, es decir, carece de vinculación.

Cuadro 3.2. Instituciones primarias y secundarias.
INSTITUCIONES PRIMARIAS INSTITUCIONES SECUNDARIAS
Funciones sociales esenciales
(también llamadas básicas) Funciones sociales no esenciales
(también llamadas subsidiarias)
Alto grado de universalidad Alto grado de variabilidad
Muy vinculante para el individuo Poco vinculante para el individuo
Económicas, familiares... Policías, jueces, cárceles...

1.1.3. Características de las instituciones.

a) A pesar de su especialización funcional, las instituciones están interrelacionadas. El funcionamiento de la institución económica repercute en las instituciones políticas, y al revés. La sociedad es un sistema estructurado en el que sus distintos elementos están interconectados y son interdependientes.
b) En la medida en que establecen cauces anónimos de participación social, las instituciones son relativamente permanentes e indiferentes a las variaciones individuales. Los individuos se integran en el sistema social y se encuentran con las instituciones ya dadas. Esto permite simplificar el comportamiento social de la gente. Los modos de pensar y actuar han sido en gran manera regulados antes de que los individuos entren a formar parte de la sociedad. No tienen que descubrirlos o investigarlos por sí mismo. Su participación social se realiza mediante la aceptación de un conjunto de roles institucionalizados que él no inventa, sino que aprende en la socialización.
c) Las instituciones actúan como agentes de estabilidad social. Su permanencia garantiza la continuidad cultural a través del tiempo y aporta a los individuos la sensación de seguridad que se deriva de saber que su actuación se ajusta a los cauces socialmente aceptados. Las expectativas de él sobre los demás y de los demás sobre él, no dependen del azar, sino que están reguladas a priori.
d) Este carácter relativamente permanente y estable de las instituciones, se convierte a menudo en uno de los obstáculos más importantes para el cambio social. En sí mismas, las instituciones tienden a hacerse rígidas y a oponerse a los cambios. Uno de los capítulos más estimulantes de los estudios sociológicos consiste, precisamente, en el análisis de la dinámica del cambio institucional, sus relaciones con el cambio social total, y el papel de los individuos en el cambio institucional.

1.2. Definición, funciones y tipos de familias

1.2.1. Definición

¿Cómo podríamos definir la palabra familia?. Para un sociólogo, la familia es uno de los numerosos pequeños grupos cara a cara, que son denominados grupos primarios. Pero se distingue de todos los demás grupos primarios en dos características:
a) La familia concede un reconocimiento especial a la relación existente entre un varón y una o más mujeres, o entre una mujer y uno o más varones. Monogamia y poligamia (poliginia y poliandria).
b) La segunda característica peculiar de la familia es la importancia que se concede al parentesco en la forma de organizarla.

1.2.2. Funciones

Podemos resumir en dos las funciones de la familia: reproductiva (orden biológico) y productiva (orden social). El primer grupo abarca desde las relaciones sexuales y afectivas a la crianza y cuidado de los hijos; el segundo conjunto de funciones productiva comprende el reclutamiento y formación profesional más la producción de bienes de consumo.

Con relación a estas distintas funciones tendremos que apuntar una serie de comentarios:
a) Las funciones varían según la cultura, el tipo de familia e incluso entre cada familia.
b) La función de legitimación de las relaciones sexuales no va unida necesariamente con la procreación para algunas culturas (distinción entre padre social y padre biológico).
c) La función que ha ido perdiendo cada vez más importancia ha sido la productiva o económica sobre todo con el paso de una familia extensa a una nuclear dentro del contexto de una sociedad industrial donde la tarea económica ha salido del hogar a la empresa y la fábrica.
d) La función esencial y que más nos interesa aquí es la social o socializadora y en especial la del cuidado y crianza de los niños dentro del seno familiar. Aunque han aparecido otras instituciones que le han robado parte de este espacio a la familia (la escuela).

Cuadro 3.3. Las funciones de la familia.


1.2.3. Clasificación de los tipos de familias:

Podemos clasificar las familias según cuatro criterios, fundamentalmente:
a) Según el matrimonio nos encontraremos con enlaces monógamos o polígamos. La monogamia no es el tipo de matrimonio más frecuente en el mundo en su conjunto. En una comparación de 565 sociedades, G. Murdock encontró que la poligamia se permitía en más del 80 por 100 de ellas. La poligamia describe cualquier tipo de matrimonio que permite a un marido o mujer tener más de un esposo. Existen dos tipos de poligamia: la poliginia, en la que un hombre puede estar casado con más de una mujer al mismo tiempo, y la poliandria (mucho menos común, según Murdock 1 por 100), en la que una mujer puede tener dos o más maridos simultáneamente.
b) Según la residencia. Se puede distinguir entre los neolocales y cuando los recién casados viven en la misma vivienda de los padres de la novia o el novio. En el primer caso lo denominamos matrilocalidad, y en el segundo patrilocalidad.
c) Según el reparto de la autoridad entre los sexos. No se conoce ninguna sociedad en la que los maridos se hallen habitualmente bajo la autoridad de sus esposas o en la que los hombres estén habitualmente dominados por las mujeres. En función de la distribución de la autoridad, la gran mayoría de los sistemas familiares pueden clasificarse como patripotestales (o patriarcales) y equipotestales.
d) Según las pautas en el matrimonio (endogámico, exogámico). La endogamia se define como una norma que impone la elección de cónyuge dentro del grupo social que se pertenece, su opuesto es la exogamia
e) Según el sistema familiar. Son dos los sistemas familiares fundamentales: el nuclear y el extenso; el primero consta de dos generaciones (padres e hijos), mientras que el segundo sistema se define por constituirse por más de dos generaciones (abuelos, padres, hijos, nietos...) o por la presencia de relaciones de parentesco horizontales de segundo o más grado (primos, tíos, suegros, sobrinos, cuñados...)

Cuadro 3.4. La primera transición: Familia extensa y nuclear
FAMILIA EXTENSA FAMILIA NUCLEAR
GENERACIONES Tres o más (ver. u hor.) Dos (padres e hijos)
ETAPA HISTÓRICA Pre-industrial tradicional Industrial moderna
RASGOS Estabilidad
Rural y agraria
Solidaridad (intra-linaje) Movilidad (ver. y hor.)
Urbana e industrial.
Individualismo.
RESIDENCIA Patrilocal o matrilocal Neolocal
FUNCIONES Todas las funciones. Reducción de funciones.
LOS HIJOS Capital
(bien de inversión) Coste
(bien de consumo afectivo)

1.3. La familia española

1.3.1. El modelo de familia española

Recogiendo los cuatro criterios de clasificación de tipos de familias, se concluye fácilmente que el modelo de familia española sería monógama, neolocal, equipotestal, exogámico (aunque en el algunos grupos persiste la endogamia) y nuclear. Es, en rasgos generales, el modelo que impera en todos los países occidentales y de nuestro ámbito cultural; además, debido también a un proceso de homogeneización cultural, se podría afirmar que este modelo va ganando terreno en todo el mundo poco a poco, conforme otros países se incorporan al carro de la industrialización.
Pero nuestra cultura y sociedad sufre rápidas transformaciones que van incorporando nuevos elementos a la configuración de nuevos sistemas familiares y relaciones de parentesco.
Históricamente podemos distinguir dos revoluciones que han ido configurando la realidad y el modelo de la familia en la cultura occidental donde se ubica totalmente España.
a) Transición de la familia extensa a la nuclear. (Primera revolución o transición) Con la llegada de la revolución industrial, la sociedad moderna y compleja, las migraciones del campo a la ciudad..., la familia sufre su primera gran revolución de una familia adaptada a vivir en un hábitat rural donde la mano de obra en grandes cantidades era imprescindible, la tendencia fue aglutinar varias generaciones bajo el mismo techo. Esta primera revolución ha supuesto una reducción de las funciones sociales de la familia.
b) Transición de la familia nuclear a la convivencia de esta con otros nuevos sistemas familiares. (Segunda revolución o transición) Aunque el modelo familiar dominante es el nuclear algunos sociólogos anuncian su decadencia en el contexto de las sociedades postindustriales, en la cultura de la postmodernidad, de lo efímero y lo caduco. La desintegración de la familia nuclear lleva consigo la aparición de diferentes sistemas familiares (familias monoparentales, hogares reconstituidos...) que más adelante comentaremos. Además de la diversificación y aparición de nuevos sistemas familiares, la segunda revolución ha supuesto una reducción del tamaño de las familias, la inestabilidad matrimonial...

Cuadro 3.5. Evolución de las funciones de la familia en las dos grandes transiciones
Funciones Primera transición
Sociedad tradicional a Industrial Segunda transición
Soc. Industrial a Post-industrial
Procreación = - técnicas artificiales
Satisfacción sexual - -
Socialización - (por la escuela) - ( por la televisión)
Cooperación económica - -
Satisfacción afectiva + +

1.3.2. Nuevas realidades socio-demográficas que afectan a la familia española.

a) Incorporación de la mujer al mundo laboral. Uno de los factores más importantes que están determinando los cambios sociales en la familia española es la incorporación de la mujer al mundo laboral. Esta incorporación se manifiesta por una parte en el aumento de la población activa femenina a pesar de que aún se mantengan las diferencias con sus compañeros varones; por otra parte la alta tasa de paro de las mujeres que duplica a los hombres muestra las dificultades para alcanzar un lugar en el mercado del trabajo. Los siguientes datos están extraídos de la Encuesta de Población Activa a diciembre de cada año.

Cuadro 3.6. Tasa de actividad y de paro por sexo en los años 1989 y 1999
VARONES MUJERES
1989 1999 1989 1999
T. ACTIVIDAD 66,6 63,3 32,8 39,1
T. PARO 13,0 10,7 25,4 22,4

b) El papel de los hijos.
b.1. Descenso de la natalidad y la fecundidad. El número de nacimientos ha descendido bruscamente en España a partir de finales de los años 60. Prácticamente en los últimos 20 años se ha divido por dos el número de nacimientos.
Por otro lado, el Índice Sintético de Fecundidad o dicho de otro modo los hijos por mujer han caído en picado para llegar a ser de las fecundidades más baja de mundo (I.S.F. se calcula anualmente sumando las tasas de fecundidad, cociente entre nacidos de madres de cada edad y efectivos de mujeres a esa edad); en la actualidad la cifra se sitúa en 1,07 hijos por mujer (1999). Hay que recordar aquí, que la tasa reemplazo generacional es 2,1 hijos por mujer, y si se mantiene los índices actuales durante mucho más tiempo la consecuencia sería fundamentalmente un drástico envejecimiento de la población y a larga un descenso del número de habitantes.
La situación de España viene caracterizada por las dos siguientes circunstancias:
- La población española se encuentra entre las de más baja fecundidad y tasa de natalidad del mundo.
- El ritmo de caída puede considerarse alto con relación al registrado entre los países de la U.E, algunos de los cuales en la actualidad experimentan una recuperación de su fecundidad.

b.2. Aumento de hijos extramatrimoniales. Otro elemento que está cambiando con respecto a los hijos es el aumento de hijos fuera del matrimonio o natalidad extra marital. Mientras que a principios de siglo representaba el 3,63% de todos los nacimientos, en los años treinta llegó al 5,4, que alcanzó su proporción más elevada en 1945, con un total de 38.709 nacimientos extramatrimoniales (el 6,3% de todos los nacidos), y descendió hasta su nivel más bajo en 1971, con solamente 8.586 casos (el 1,3); sin embargo, a partir de esa fecha, comienza un incremento progresivo, y en los años de la última década ha superado los 30.000 nacidos de madre no casada. La evolución de hijos de mujeres no casadas y la distribución en porcentaje respecto del total de los nacimientos se presentan el siguiente gráfico.


Con ello se alcanza, teniendo en cuenta el número total de nacidos en una población con tasas cada vez más bajas de natalidad, un porcentaje importante de nacimientos en mujeres no casadas consecuencia, entre otras cosas, de la secularización de la sociedad española, la laicalización de la sexualidad y de las costumbres, la mayor independencia y libertad de la mujer y los cambios en los sistemas social y ético de valores.
Estos datos no dejan de ser bajos, a pesar del aumento de los últimos años, con respecto a los países europeos, un veinte por ciento en la media de la U.E., aproximadamente, un treinta por ciento en Gran Bretaña y el 50 por ciento en Suecia.

b.3. Retraso en traer hijos al mundo

La máxima fecundidad corresponde tradicionalmente, al grupo de madres entre 25 y 29 años. El segundo puesto ha correspondido entre 1981 y 1985 al grupo de 20 a 24 años, y, a partir del año 1986, a las madres de 30 a 34 años. La contribución a la fecundidad de los restantes grupos de mujeres (fuera del intervalo de 20 a 34 años) supone en torno al 20 por ciento.
Como consecuencia, la edad media a la maternidad experimenta una tendencia al alza pasando de 28,2 años en 1980 a 29 en el año 1991.

c) Cambio en el matrimonio y en el estado civil

c.1. Del matrimonio-institución al matrimonio-contrato. Los hijos no son ya una obligación, la vinculación económica también es pura elección (separación de bienes o bienes gananciales), el vínculo a la familia de los contrayentes no es imprescindible.
c.2. Los divorcios y separaciones tras tener su boom a principios de los años ochenta, con su legalización (1981), se mantiene en unas tasas bastante bajas, de cada diez matrimonios nuevos que se forman uno ha fracasado frente a los 1 de cada 2 de Estados Unidos.
c.3. Retraso en las primeras nupcias. En los últimos veinte años desde 1976 se ha producido una evolución ascendente en la edad de media de los cónyuges en las primeras nupcias. (De 26,7 años en hombres y 24,6 años en mujeres en 1976 a 28,9 hombres y 26,3 años en mujeres en 1996)
c.4. Aumento de las cohabitaciones o parejas de hecho. Ha habido un aumento significativo en los últimos años, (según encuesta CIRES 1995 2,1% mayores de 18 años viven en pareja) aunque es despreciable dentro de nuestro contexto europeo donde llega al 50%.

1.3.3. Nuevos sistemas familiares.

En una encuesta realizada por el CIRES (Centro de Investigaciones sobre la realidad social) en marzo de 1996 sobre "Ahorro, Familia y Vejez" se distinguen cinco tipos de estructuras familiares; a las que se le ha añadido una sexta categoría residual de otros tipos. Su distribución, según los hogares incluidos en la muestra ha sido la siguiente:

Cuadro 3.9. Tipos de estructuras familiares en España (1996)
Tipos de Estructuras % (> 18 años)
Familia unipersonal, hogares solitarios 6,2
Familia de núcleo estricto 15,4
Familia nuclear 63,9
Familia monoparental 10,2
Familia de tejido secundario 2,0
Otras esctructuras 2,3


a) En familias unipersonales se han incluido sólo aquellos entrevistados que viven absolutamente solos, sin ninguna compañía, pues parecía conveniente centrar la atención sobre este tipo de familias, por ser una modalidad que generalmente es la de una persona mayor (32% de los casos es mayor de 65 años). En 1970 vivían en familias unipersonales u hogares solitarios sólo el 1,91%, aumentando en 1980 al 2,90. Como vemos con la última encuesta del CIRES, este tipo de familias tiende a aumentar. Puesto que las perspectivas de futuro son que aumenten los hogares solitarios, por un lado, de personas mayores de 65 años, en su mayor parte mujeres viudas; y por otro, los de menos de 65 años, jóvenes de los dos sexos que se establecen por su cuenta antes de casarse, mujeres que renuncian al matrimonio o lo retrasan en aras de su promoción profesional, separados y divorciados de mediana edad constituyen un agregado social de contornos todavía difusos que en el ámbito periodístico se ha dado en llamar "los nuevos solteros".
b) Las familias de núcleo estricto se refieren a las constituidas por una pareja, casada o no, pero sin hijos ni otros familiares en el hogar. En este caso debemos hacer una subdivisión según si se trata de un matrimonio de recién casados que todavía no han tenido hijos, de una pareja que no desea tenerlos o es estéril o, por último, el caso más frecuente, de un matrimonio maduro cuyos hijos ya se han independizado y se han marchado de su casa (nido vacío).
c) Las familias nucleares están constituidas por parejas con hijos, y pueden incluir, o no, a los padres de cualquiera de los miembros de la pareja, y también a otras personas. La mayoría de las familias incluidas en esta categoría, no obstante, están constituidas sólo por la pareja y uno o más hijos. (Incluye esta encuesta dentro de la familia nuclear la extensa, tanto con otras personas o con varios núcleos. En el año 70 las personas que vivían en familias con más de un núcleo representaban un 9,43% para pasar en 1981 a tan solo un 5,88. Por otro lado, la familia nuclear que vive con otras personas pasó en las mismas fechas de representar un 19% a un 16% de las personas. Estos últimos son datos de los censos respectivos).
d) Las familias monoparentales son aquellas en que uno de los dos miembros de la pareja vive con hijos de la pareja, y pueden incluir, o no, a los padres del miembro de la pareja. Se trata, pues, de familias constituidas a partir de una pareja rota (por viudedad, separación o divorcio), uno de cuyos miembros sigue conviviendo con los hijos y, a veces, pero no necesariamente, con sus propios progenitores.
e) Las familias de tejido secundario, finalmente, son aquellas constituidas por parejas en que, al menos uno de los dos miembros, procede de una pareja previa que se ha roto, y que ha traído consigo, a la actual pareja, uno o más hijos de esa pareja previa. Las familias formadas en segundas nupcias crean un conglomerado de nuevas relaciones de parentesco (madrastra, padrastro, hijastro, hijastra, hermanastro, hermanastro...) cuyas consecuencias sociales dentro y fuera de la familia están por ver y estudiar.

1.3.4. ¿Crisis de la familia?

Los divulgadores sobre el capítulo de la familia suelen concluir con demasiada facilidad que la institución está en crisis. Lleva tanto tiempo precipitándose por la pendiente de la crisis, que se impone la conclusión de que la familia es una institución saludable o por lo menos resiste a las más duras pruebas.
La creencia común es que ahora "los chicos no quieren casarse". No es así del todo. Lo que se produce es un mayor abanico de opciones. La primera de ellas consiste en retrasar el matrimonio con papeles para antes por distintas situaciones, que podemos resumir en la idea de pareja. Algunos optan por seguir con esa forma a-legal, pero, cada vez más, socialmente reconocida. Aún optando por el matrimonio legal, cada vez son más las personas que eligen el matrimonio civil o de otra religión que no es la católica, si bien siguen siendo mayoría los que se casan por la Iglesia Católica, una proporción muy superior a la de los católicos practicantes de la edad correspondiente. El precipitado final se acomoda muy bien a lo que entendemos por una sociedad compleja, con más libertad de elección. La misma estrategia inicial de posponer la fecha de la primera boda significa no tanto que los jóvenes sean reacios al matrimonio como que optan antes por distintas fórmulas de vida, incluyendo los años de estudios, que cada vez se alargan más. Todos esos retrasos tienen que ver con las dificultades de acomodo laboral y con la noción de que la adolescencia dura más años.

2.- ESTILOS DE SOCIALIZACIÓN FAMILIAR

2.1. Estilos de socialización familiar o estilos educativos.

a) Parámetros

A la correspondencia entre las formas de interacción familiar, las pautas de socialización y el medio social de origen es lo que se ha dado en llamar estilos educativos.
Dos son las dimensiones principales que caracterizan las diferencias de los estilos de socialización familiar: el control de los hijos y el apoyo parental.
a) El primer parámetro se refiere al eje que discurre entre la permisividad y la coacción, la libertad de acción y la vigilancia.
b) El segundo parámetro, relativo al soporte emocional que los padres brindan a los hijos, se articula a lo largo de un continuum que va de la calidez a la hostilidad.

b) Estilos:

a) El estilo contractualista se distingue por la importancia que los padres dan a la autorregulación y a la autonomía del niño, así como por el énfasis puesto en los valores de la imaginación y la creatividad. Desde el punto de vista de las técnicas pedagógicas, ello significa una escasa insistencia en la obligación, el control o la coacción y un énfasis correlativo en la incitación, el estímulo o la motivación. Por último, este tipo de familias está abierta a las influencias del exterior, y los roles educativos de los padres están poco diferenciados.
b) El segundo estilo, que llaman autoritario, se sitúan en el polo opuesto del anterior por la gran importancia que concede a la obediencia y a la disciplina, al tiempo que implica una menor valoración de la autorregulación y de la sensibilidad del niño. Sus métodos pedagógicos apelan mucho más al control que a la motivación o a la relación. La distancia entre padres e hijos son considerables, los roles sexuales netamente separados y la reserva ante los agentes de socialización del exterior es bastantes significativa.

Cuadro 3.10 Parámetros y estilos de socialización familiar
PARÁMETROS (EJES) CONTROL DE LOS HIJOS
PERMISIVIDAD COACCIÓN
APOYO
PARENTAL CALIDEZ CONTRACTUALISTA MATERNALISTA
HOSTILIDAD AUTORITARIO

c) El tercer y último lugar, el estilo llamado maternalista o paternalista se caracteriza también por el acento puesto en la acomodación (obediencia y conformidad) más que en la autonomía o la autodisciplina, y sus técnicas de influencia se basan más en el control que en la motivación o la relación. Sin embargo, existe una gran proximidad entre padres e hijos, se organizan muchas actividades en común y la comunicación entre ellos es frecuente y relativamente íntima, aunque los papeles educativos de los padres tienen perfiles distintos y la apertura a las influencias del exterior es bastante limitada.

2.2. Actitudes y valores de la socialización: Opinión de los españoles/as.

La honradez, la buena educación, el sentido de responsabilidad y la tolerancia y respeto hacia los demás destacan de una lista de cualidades que se consideran más importantes para inculcar a los hijos y coinciden, además, con las que los padres trataron de inculcar al entrevistado. Todos estos valores tienen, además una evolución creciente muy destacada, especialmente la tolerancia y el sentido de responsabilidad.

Cuadro 3.11 Cualidades más importantes para inculcarlas a sus hijos
Honradez
Buena educación y modales
Sentido de responsabilidad
Tolerancia y respeto hacia los demás
Fe religiosa
Imaginación
Independencia 70%
65%
58%
53%
18%
15%
16%
Fuente: CIS (1994)

En cuanto a las actitudes que los padres pueden adoptar ante sus hijos predomina el diálogo como el mejor sistema para conseguir que los niños comprendan (85%), lo que no impide que un 65% considere que un azote a tiempo puede evitar mayores problemas, junto al 51% que cree que a los niños hay que enseñarles a obedecer desde pequeños, aunque sea con castigos.

Cuadro 3.12. Actitudes que los padres deben adoptar con los hijos
Más bien de acuerdo Más bien en desacuerdo NS/NC
* Un azote a tiempo evita mayores problemas
* A los niños hay que enseñarles a obedecer desde pequeños aunque sea con castigos
* Con castigos no se consigue nada con los niños
* El diálogo es el mejor sistema para conseguir que los niños comprendan 65%
51%

43%
85% 29%
40%

45%
8% 6%
9%

11%
7%
Fuente: CIS (1994)

A pesar de que, en general, se considera mucho más importante enseñar a los hijos a pensar por sí mismo que a ser obedientes, el grado de formación del entrevistado, asociado con la edad, introduce diferencias destacables entre estas opiniones. Quienes tiene escasos recursos cognitivos, y especialmente más de 44 años de edad, se inclinan en mayor medida por la enseñanza de la obediencia. Otra variable que discrimina este tipo de juicios es la de tener o no hijos. A pesar de predominar la importancia de transmitir a los hijos la idea de pensar por sí mismos, los que tienen hijos le otorgan mayor importancia a la enseñanza de la obediencia.

3. LA RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA

3.1. Familiar y tutor

En la relación que puede establecerse entre estas dos Comunidades educativas, el profesor tutor es la pieza clave para conseguir que los padres se sientan más vinculados a la gestión escolar e implicados en la educación de los hijos, interacción que al ser captada por los niños, repercute favorablemente en su formación.
El documento Orientación y tutoría publicado por la Secretaría de Estado de Educación del MEC en 1993, apoyándose en el principio de interacción, enfoca la función tutorial hacia estos ámbitos: alumnos, profesorado, familia, comunidad. Al abordar la relación Familia-Escuela precisa que el profesor tutor debe asumir estas funciones:
a) Contribuir al establecimiento de relaciones fluidas con los padres y madres que faciliten la conexión entre el Centro y las familias.
b) Implicar a los padres en las actividades de apoyo al aprendizaje y orientación de sus hijos.
c) Informar a los padres de todos los aspectos que afecten a la educación de sus hijos.

Cuando un profesor asume la tutoría como función inseparable de su tarea docente, y se plantea implicar a la familia en el proceso educativo de sus hijos, se le ofrecen una amplia gama de posibilidades y técnicas para iniciar y consolidar con éxito esta tarea. Se pueden constatar cuatro niveles de implicación:
a) Implicación nula. El papel de los padres se reduce absolutamente a nada, ni se informan, ni participan, ni gestionan en ningún aspecto relativo al centro educativo.
b) Implicación presencial: El papel de los padres consiste en asistir a las reuniones, leer las cartas y tablones informativos, y en general responder a las iniciativas de demanda de visitas por parte del tutor, para intercambiar informes sobre la situación escolar del niño/a
c) Implicación participativa: El nivel de implicación de los padres es en este nivel más importante y supone la colaboración activa en fiestas, talleres, salidas y excursiones que organice el centro educativo.
d) Implicación co-responsable: Es mayor nivel implicación por parte de los padres, que toman decisiones y gestionan con el resto de la comunidad educativa las orientaciones y actividades de la escuela.

3.2. Familia y profesores

La fundación Encuentro llevó a cabo en 1996 sobre las relaciones entre familia y escuela concluyendo que ambos no terminan de encontrarse y esto se constata en las visiones mutuas que poseen los padres y profesores. Los profesores tienden a hacer responsables, y en ocasiones culpables, a los padres de todo o de casi todo lo que el alumno es y manifiesta, también cuando los resultados son positivos. Los padres, por su parte, tienden a responsabilizar a los profesores de la falta de éxito o del fracaso escolar de los hijos, con lo que se da la razón a la vieja queja del maestro: cuando el alumno tiene éxito se debe a su inteligencia y cuando fracasa se debe a que el maestro no es bueno.
Los profesores observan también que muchos padres están demasiado ocupados, sobreexigidos por la situación; trabajan los dos fuera de la casa tienen poco tiempo para dedicárselo a los hijos. Entienden que los niños son los grandes perdedores, porque se han producido unos cambios que han roto esquemas anteriores.
Los padres no tienen, en general una imagen negativa de los profesores. Las críticas suelen darse a partir de experiencias concretas, ligadas la mayoría de las veces a los suspensos o malas calificaciones de los hijos.
Los caminos recorridos en paralelo por padres y profesores se acercan y distancian según los casos:
- Son excepción los padres que acuden al profesor cuando el hijo va bien y no hay problemas
- Son auténtica minoría los padres implicados en la acción educativa del colegio.
- También son minoría, a juicio de todos los sectores afectados, los padres que colaboran realmente con el colegio en una acción común en relación de los niños adolescentes.
- Los padres que llevan a su hijos a colegios privados o concertados estiman que su acceso al profesor es más fácil. En cambio, son más exigentes.
- Los padres suponen que la escuela ha de impartir una educación global, en la que se incluyan todos los aspectos. Por su parte, los profesores entienden que aquélla debe ser sobre todo un espacio para la instrucción, para la enseñanza de saberes y habilidades, de contenidos, aunque sin perder la referencia a los valores.
- Existe una opinión extendida sobre la mejora de la enseñanza pública, pero, si los padres pueden acaban llevando a sus hijos a los centros privados.
3.3. Familia y sistema educativo

Estas han sido las respuestas de un estudio realizado por el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo -patrocinado por la fundación Hogar del Empleado- en 1999 sobre distintos aspectos del sistema educativo dirigida a padres:
Confianza en el sistema educativo.- Si el sistema educativo español cotizara en Bolsa, se encontraría con el peor lastre que puede arrastrar un valor: la falta de confianza. El 35% de los padres no ve salida para sus hijos. Sólo uno de cada tres cree que la enseñanza actual se adapta a las necesidades del futuro. Mal asunto para semejante negociado.
El futuro del sistema.- Un 34,9% considera que la enseñanza actual no se adapta bien a lo que va a exigir el futuro. Sólo un 29,2% de los padres cree que sí lo hace. El porcentaje negativo aumenta si los padres encuestados son universitarios; en cuyo caso un 41,8% reniega de la adaptación de los contenidos de la enseñanza al mundo real.
LOGSE.- En general, y a pesar de la sensación anterior, se ven bien los cambios introducidos por la LOGSE en la enseñanza. Lo mejor: la mayor especialización del profesorado, que casi un 90% de los padres ve como correcta. Un alto porcentaje valora también que haya una atención más individualizada. La única mancha en este examen paterno a la LOGSE: sólo un porcentaje ligeramente superior a la mitad ve bien que se expida un único título al finalizar la ESO.
Interés por aprender.- Parece que a los padres no les convence la motivación de sus hijos por el aprendizaje. Un 42,3% de los progenitores encuestados cree que los alumnos actuales tienen poco interés por aprender, frente a un 30,8% que piensa lo contrario. El porcentaje que cree que a sus hijos no les interesa lo que les enseñan es mayor entre los padres universitarios: un 46,2%.
Ayer/hoy.- Más de la mitad de los preguntados (un 55,6%) cree que sus hijos están mejor preparados que lo que ellos lo estaban a su edad, frente a un 44,4% que difiere de esta idea.
Responsabilidad.- La mayoría de los padres lo tienen claro: la familia delega en la escuela, cada vez más, parte de sus responsabilidades educativas. Al menos, así lo estima el 41,5%, en contra del 36,5% que no lo piensa.
Preparación.- Siete de cada 10 padres están bastante o muy satisfechos con la preparación que obtienen los alumnos en la escuela. Más o menos, el mismo porcentaje está también contento con los valores que transmite el centro donde estudian sus hijos. ¿El punto negativo? Tan sólo un tercio de los padres encuestados está bastante o muy satisfecho con su participación en el centro escolar, aunque el resto se divide a partes iguales entre los que están algo satisfechos y los que no lo están en absoluto.
Cambios.- ¿Y qué aspectos creen los padres que deberían cambiarse para mejorar la educación de sus hijos? Mayoritariamente -un 68,3%-, piensan que se debería prestar más atención a los alumnos que tienen más dificultades. La preparación de los profesores de sus hijos preocupa también a los papás. Un 82,5% cree que debería cambiarse en algún grado, frente a sólo un 17,5% que estima que no debería haber modificaciones.
Presupuesto.- Pero si hay algo que todos quieren que cambie es, sin duda, el presupuesto dedicado a la educación. Un 92% de los padres cree que debería aumentarse. El 75,4% opina que se tendría que modificar mucho; un 16,6%, que algo; y un mínimo 7,9%, que se debería quedar como está. El porcentaje de los insatisfechos aumenta ligeramente entre los padres cuyos hijos estudian Secundaria.

BIBLIOGRAFÍA
LÓPEZ-BARAJAS ZAYAS, E. (1995), La familia en el tercer milenio, UNED, Madrid.
LAMO DE ESPINOSA, E. (1995), ¿Nuevas formas de familia?, en Claves de Razón Práctica, nº 50.
PICÓ, J. y SANCHIS, E. (1996), Sociología y Sociedad, Técnos, Madrid.
FLAQUER, Ll. (1993) La socialización en la familia: teorías, modelos e interacciones, en GARCÍA LEÓN, A.; DE LA FUENTE, G. y ORTEGA, F. (Eds.) Sociología de la Educación, Barcanova, Barcelona.

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